CINE DE LOS 90’: DAMAGE, EL EROTISMO BAJO LA DIRECCIÓN DE LOUIS MALLE.

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Por Gonzalo Robles Fantini

Cuando vi esta película por primera vez, en 1992, la conocí por el nombre de “Obsesión”. Adelanto, de partida, que la pueden encontrar en Netflix por el título en inglés, que traducido significa daño. También, según el país hispanoamericano de estreno, fue conocida por el título “Herida”.

Más allá de aspectos nominales, recuerdo que la función en que la vi fue en el hoy desaparecido Cine Arte Tobalaba, y además del título, que aludía al amor obsesivo, me cautivaba que su director fuera el francés Louis Malle, a quien ubicaba por la anterior “Adiós a los niños” (1987).

A los franceses, y en especial en el Séptimo Arte, se les asocia con pasión e intelectualismo. Basta recordar los filmes clásicos de la Nouvelle vague. Sin embargo, en “Damage”, el impacto y desgarro al ver la película sucede por una dirección fría y precisa, aséptica en juicios morales, pero con actuaciones muy convincentes, en especial de la pareja interpretada por Jeremy Irons y Juliette Binoche, que interpretan un prolijo guión que desarrolla este drama teatral, donde las escenas de sexo, sin caer en lo pornográfico ni sadomasoquista, son muy directas, de una agresividad casi instintiva.

No es casualidad que Malle se interesara en la novela homónima de Josephine Hart, en el sentido que aborda la tragedia de un político inglés. En efecto, la corrección y frialdad de Jeremy Irons en el papel del ministro británico Stephen Fleming, que disfruta de una vida tan protocolar como acomodada, es un telón de fondo que crea el contraste con la irrupción de Ana (Binoche), la novia de su hijo. Desde el momento en que cruzan miradas, en una soberbia escena ambientada en una recepción social, se produce una intensa atracción, que Malle muestra a través de la actuación sutil de los protagonistas, sin entorpecer con efectismos cinematográficos ni encuadres o ángulos de cámara forzados.

Ana, una mujer melancólica, que arrastra un pasado tormentoso y cuya formación fue en Francia, es una presencia misteriosa en la familia Fleming. Cuando Martyn, su novio, la presenta en el hogar de sus padres, poco y nada dice. Las miradas, por segunda vez, con Stephen son claves, por cierto.

Esa puesta en escena transparente, de estética sobria, teatral, logra que en los descarnados encuentros sexuales de los amantes adquieran mayor fuerza de la que, en sí mismo, tienen. Malle deja a Irons y Binoche actuar con oficio, sin entorpecer con trucos visuales. Sólo marca el final de ciertas escenas importantes con el difuminado a negro, recordando el cine de Truffaut.

La creación de personajes también aporta en la construcción de este filme: Stephen, el típico inglés racional, flemático, sin mayores contratiempos en su vida pública ni privada, a quien se le desordena su mundo con la aparición de Ana, una mujer herida que, bajo esa superficial calma, esconde una pasión animal, y que es consciente de poder superar cualquier quiebre en sus pilares existenciales.

“Una persona herida es peligrosa, porque sabe que puede sobrevivir”. Estas palabras, premonitorias, le confiesa Ana a Stephen, luego de uno de sus agresivos encuentros sexuales. Si bien Malle no enjuicia a sus protagonistas, deja abierta esa posibilidad al espectador, la película en sí misma cuestiona los valores morales de la sociedad, al escenificar una pasión tabú y escandalosa el interior de espacios privados. Y, lo que no es menor, con uno de sus protagonistas que es político, o sea, representante público de la ciudadanía.

La estética que enmarca el filme, gracias a la excelente fotografía de Peter Biziou, permite que la dirección no se aparte del tratamiento pulcro que los hechos narrados ameritan. Asimismo, la música incidental, a cargo de Zbigniew Preisner, marca ciertas escenas con mayor intensidad, sin que por ello exista un abuso expresivo de este recurso.

A 26 años del estreno de “Damage”, es interesante revisar este filme y compararlo con “El último tango en París” (1972), un clásico del cine erótico. O bien, con “Match Point” (2015). Película donde el director neoyorkino, Woody Allen, retrata la vida social británica.

En www.los90.cl te dejamos con el trailer de esta interesante película que más de algún recuerdo nos trae a la memoria. 

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