FISKALES AD HOK & PEORES DE CHILE en Batuta: LA EMOCIÓN DE GANAR POR PALIZA

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Por Beto Arán

20170812_023646Esto no se trata de nostalgia, sólo es una declaración de principios. Nadie puede arrebatar tus sueños, ni menos el camino a la satisfacción. Bien lo saben los Rolling, también lo digo yo. Y lo valoro porque me sentí realizado en mí orbita, al punto, de patear traseros como quien hace de ese negocio una lucrativa máquina de dinero.

En Batuta fuimos honestos, reconocibles y adorables. Decretamos que en esta parte del globo tenemos dos bandas de antología, capaces de joder la torcida memoria de quienes nos prometen un mundo mejor. No señores, bienvenidos al mundo real.

La obertura con Peores de Chile, fue la demostración que la mala yerba- incluida la que se fumamos- nunca muere. Pogo, emblemático compositor del punk chileno, abrió los fuegos con su armónica infernal. Esa que sabe atrapar los sórdidos estímulos del maldito ser humano. En casi una hora de show, desplegó una excelente obra que resume la trayectoria de los subvalorados Peores de Chile. “Pandilla”, “Resaca de Amor” y “Mal Boy”, son el fiel reflejo de un grupo desbordante de actitud. Éste último concepto, llevado al plano cotidiano, ahí donde queman las balas. Donde no hay fotos, estrechones de mano ni portadas de diario.

20170812_012122Mejor comentar la locura con clásicos como “Síndrome Camboya”, “Cicciolina” y “Hollywood Boulevard”, vitoreadas a pulmón abierto por la fanaticada: la que no cree en dios, en lo que reza ni en el carajo. Esa misma que se hizo responsable de un “mosh” infernal al centro de la pista. Locura, desenfreno y cuerpos flotando, son los calificativos que resumen el calor de la velada. Sencillamente, la zorra.

Hasta que vino el plato fuerte: Fiskales Ad Hok. Si existe en Chile existe un frontman, ese es Álvaro España. Su garganta es un mísil de asertividad, visión y olfato cotidiano, mezclado (no quiero decir combinado) con esa furia e irreverencia que lo hacen único e irrepetible. La banda es un cañón en vivo. La razón es muy sencilla: el punk de Fiskales combina las guitarras de Ramones, con la furia de Sex Pistols y le agrega esa impronta de metal que los hace genios a nivel continental. Por lejos, el mejor punk de Latinoamérica.

Himnos como “El Cóndor”, “Circo”, La Ranchera” y la desilusión en su extrema majestuosidad de “No Estar AquÍ”, por citar algunas, dieron vida a una noche memorable. Una velada sólo para fanáticos, en medio de la fría noche capitalina que cobijó a una Batuta hirviente, descontrolada y genuinamente compulsiva. No estábamos en el colegio, en la universidad ni tampoco hablando con “Carlitos Jesús” en Lord Cochrane con Avenida Matta.

Somos todos de la misma camada. Así quedó demostrado. Fuimos una amalgama de furia, pasión y sentimiento, porque toda vez que exista un enemigo a quien enfrentar, ahí está el Álvaro. Para denunciar lo incorregible, amenazar al poder, patear la angustia y asimilar el dolor. Así funciona esta banda: como la vida. A veces se gana y en otras se pierde. A ratos, se pierde más de lo que se gana, pero ayer ganamos todos…y por paliza. Larga vida al rock & roll, por siempre FISKALES AD HOK.

 

 

 

 

 

 

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