KURT COBAIN: NOS VEREMOS EN ALGÚN LUGAR.

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Por Beto Arán

unpluggedCon cariño amigo:

Son 23 años sin vivir a merced de la creatividad de un genio. Hoy ya existe una generación de recambio que valora tu carácter fuerte y temperamental, dispuesto a pisotear la industria musical y marcar con fuego las cuerdas de tu guitarra. La misma que hiciste mierda una y otra vez, al punto que a un año de ese fatal escopetazo se insinuó que fue tu excusa para jalar el gatillo. ¿Agobio por romper un instrumento y no pagar al auspiciador las respectivas deudas?…jamás. Nunca te importó el dinero. Tampoco sé si tu esposa, hija o la jeringa.

Lo que tengo presente es tu versatilidad y capacidad de convertir un escombro en obra de arte. Un genio Kurt, pero te venció la noche, pena y una que otras cosillas que son para divertirse y las ocupaste para sobrellevar la rutina. Todo mal. Eres -porque creo que estas con nosotros- disonante, ecléctico y ratos esquizofrénico. Te admiro.

Sólo bastó tu voz y guitarra para organizar nuestra sinfónica generacional. Con los vicios y excesos de un adolescente apestado de ser “plato de relleno” en la discusión de nuestro futuro y, tal vez, en la comprensión de las frustraciones que asolaban por esos sórdidos días de colegio y globales. En tus letras lo más insignificante era importante, porque de eso se trata la vida. Jugar a ser libre, tal como lo hiciste con esa zurda que nos hizo vibrar.

Bajaste a Jackson del número uno del Bilborad, en tiempos que se vendían discos y no existían listas de canciones diseñadas por una compañía virtual para hacerte fans de un hit. Rompiste los cánones de MTV haciéndote lo que se te plantó sobre y tras el escenario. Fuiste a Argentina, tocaste lo que se antojó y valoraste aquella presentación como un show de bar…ni hablar de la cagada que dejaste en Brasil. Claramente, todo se te hacía pequeño e insignificante. Por algo te fuiste tan joven.

Ha corrido mucha agua bajo el puente desde aquella fría tarde en abril de 1994. Recuerdo cuando sonó el teléfono, era una viejo amigo que me comunicó la noticia. Se terminaba un mito y nacía la leyenda. El resto son documentales, películas, comentarios y todo lo que encierra tu figura.

aberrdenSólo me quedó con lo tuyo: tus clásicos tres acordes, ese chaleco desgastado y la vieja guitarra acústica que dio vida a a una presentación que nadie esperaba. El gran Kurt hablando de disculpas a todo el mundo, ocupando las pantallas de la cadena de música más grande del planeta. Y pensar que partiste tu carrera componiendo en tu pequeña casa de Aberdeen. Para no creerlo, sí para relatarlo.

Las disculpas te las debemos nosotros, por no cuidarte.

Conversáremos, te lo explicaré en persona. De eso estoy seguro, nos veremos en algún lugar.

 

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